Yo estaba ahí, con ellos. Los tres en la misma situación, esperando el tren. Mi hermano y mi mamá en el andén del frente, y yo, del otro lado mirándolos perdidamente. Había gente en exceso. Todos esperábamos hasta que dejamos de esperar. Algo llegó, pero no era el tren. Era él. Era un nene pequeño de tez morena y corta estatura. Lloraba y lloraba sin cesar. De su canguro azul sacó el arma con la que exterminó a varios de los que viajar era su próximo destino. Entre lágrimas que caían como cascadas por sus mejillas, el arma apuntó su sien, terminando con su vida. Yo seguía ahí, viendo todo, pero ¿A dónde estaba yo?. Refugiada. Refugiada de casualidad detras de unos vidrios que me permitieron ver todo. Me adueñé de las lágrimas y la desesperación. Salí a buscarlos pero no los encontré. El tren llegó sin ningún pasajero y así se fue. Le pregunté por mi hermano y me dijo que lamentablemente no reaccionaba. Le pregunté por mi mamá y tampoco reaccionaba. Decidí adueñarme de la tristeza y de la bronca por no decirles nunca cuanto los quise. Decidí arrepentirme de la decision de vivir como una pseudo ermitaña olvidándo a los que me rodeaban, que un mal dia dejaron de rodearme.
Odio tener pesadillas como estas.
JUAN M. MORENO PRESENTA: EL VIEJO COFRE.
Hace 11 años

2 comentarios:
Zarpado el pibito! O.o
Por lo menos tus pesadillas tienen un mensaje jaja
Igual hace muchisimo que no tengo... tipo era pequeño la ultima vez.
Abrazo Eli!
Intenso y destructivo!
Y un horror de situación, de los que a veces pasan...
Abrazo!
http://paradoenelabismo.blogspot.com
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